El amor no sabe de palabras,
no entiende de diferencias
ni se alimenta de orgullos.
El amor sólo sabe amar:
amar(se),
amar al otro,
perdonarlo y aceptarlo.
El amor habla en acciones.
El amor sabe que te quiero.
Y el amor que florece en mí
es el que creció sin buscarlo,
el que miró tu profundidad
y aun así
siguió eligiendo por amor.

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